Durante los momentos en que estoy a solas, tu imagen se materializa en mi mente y me haces llorar. Se me hace muy difícil aceptar que ya nunca volveré a verte, conversar contigo o abrazarte.

Hace mucho tiempo que no te veo, pero sé que estás en el cielo y que me cuidas, hoy quiero decirte lo mucho que te quiero, aunque sabes que lo siento en mi corazón. Sé que eres feliz allá arriba y no hay nada que me haga más feliz que saberlo, espero poder verte algún día, aunque sé que eso es imposible porque estás en el cielo.

 

 

Aunque sé que estas en el cielo y que nunca me vas a dejar sola, a veces me gustaría tenerte aquí a mi lado para contarte mis cosas. Pero sé que estás viendo todo desde arriba y que me cuidas, así que no te preocupes.

Sé que estás en el cielo, y me alegro mucho, aunque me gustaría verte, estoy seguro de que estás feliz allí. Sé que no estás sola, que hay mucha gente buena allá arriba que te quiere y te ayuda.

Carta para mi madre que está en el cielo.

Aunque no estás físicamente conmigo en este mundo, eres y serás siempre mi guía y amparo, sé que cuando partiste eras feliz y estoy seguro de que ahora estás en el cielo gozando de una dicha inmensa. A pesar de que te extraño, sé que estás ahí arriba protegiéndome y cuidándome, cada día, pienso en ti y te recuerdo con mucho cariño.

Hace tiempo que no te escribo y eso me pesa mucho, espero que estés bien allá arriba, rodeada de ángeles y de todo el amor que te mereces. Estoy en una etapa complicada, en la que todo parece ir mal, pero sé que también hay cosas buenas.

 

 

Has sido una madre maravillosa, llena de amor y comprensión, siempre estuviste ahí para mí en los momentos difíciles y me ayudaste a superar todos los problemas. Yo rezaré para que nos volvamos a reunir en el paraíso, pero hasta entonces te llevaré siempre en mi corazón.

Supongo que estarás en el cielo disfrutando de un buen descanso, seguro que estás ayudando a otros seres a encontrar el camino, como siempre lo hiciste. Hay días en que extraño tu presencia terrenal, tu calor, tu cariño, pero sé que estás bien, ahora tienes el cielo como tu hogar.

 

 

Tus oraciones me han llevado aquí. Sé que me has estado cuidando y protegiendo todo este tiempo, pese a que estés lejos.

Esperamos que pronto podamos reunirnos de nuevo y contarte todas las cosas hermosas que están sucediendo en nuestras vidas. Hay una luz brillante que ilumina todo y todos están felices, la paz y la tranquilidad reinan aquí, es como estar en el paraíso.

 

 

Hoy quiero agradecerte por todo lo que has hecho por mí, y en especial por tu amor incondicional. Gracias también por tu paciencia conmigo, incluso en los momentos en que fui más insoportable.

Sé que estás cuidando de nosotros y que estás viendo todo desde allá arriba, te echo de menos y te necesito, pero sé que estarás siempre conmigo. Sé que estás en el cielo y que estás bien, sé que nunca me dejas sola y que estás cuidándome todo el tiempo.

 

 

No puedo creer que has estado en el cielo durante todo este tiempo y que nunca te he escrito para decirte lo mucho que te echo de menos. Aunque no estés en este mundo físicamente, sigues estando en mi corazón, espero que estés bien y feliz en el cielo.

Aunque a veces me siento sola sin ti, sé que estás cuidándome y protegiéndome, siempre me acuerdo de todas las cosas buenas que hicimos juntas y me lleno de alegría.