Te prometo que cuidaré a tu familia y seré fuerte por todos nosotros, gracias por todo lo que me enseñaste. Te confieso que he llorado mucho estos años, pero he aprendido a seguir adelante sabiendo que estás en lo mejor.

Hace tiempo que no nos vemos, pero sé que sigues ahí, guiándome en todo momento, espero que estés feliz allá arriba, disfrutando de cada momento. Te recuerdo como eras Papá: fuerte, protector y lleno de amor, siempre nos cuidaste y nos enseñaste lo mejor de ti.

 

 

Nos diste el coraje para seguir adelante incluso en las situaciones más difíciles y siempre estarás en nuestro corazón Papa. Siempre fuiste un gran padre para mí, y aunque a veces nos hemos peleado, en el fondo sabes que te quiero de verdad.

Desde que eras pequeño me enseñaste a ser fuerte, a no rendirme nunca, a luchar por lo que quiero. Pero ahora estás lejos y no puedo verte, me gustaría poder volar hasta dónde estás y abrazarte, pero no puedo.

Carta para mi viejo que esta en el cielo.

Siempre te voy a querer y voy a sentir tu presencia cerca de mí, siempre voy a pensar en ti, en todo lo que me enseñaste y en todo lo que viviste. Seguramente estás disfrutando mucho de toda la eternidad, reencarnándote en diferentes seres y explorando el universo.

Sé que estás en el cielo y que desde allí me estás cuidando, así que nada me puede hacer más feliz. Desde que te fuiste me siento tan sola, a veces pienso que no voy a poder seguir sin ti, que no podré lidiar con todo esto.

 

 

Sé que estás en el cielo y que estás bien, pero me gustaría poder verte y abrazarte otra vez, a veces me pregunto qué hubieras hecho de haber estado aquí durante el terremoto. Sé que estamos separados físicamente, pero siento tu presencia cerca de mí todo el tiempo, tus enseñanzas siguen guiándome y me ayudan a enfrentarme a la vida diaria.

Aunque a veces te echo de menos, estoy segura de que estás orgulloso de mí y de todo lo que he logrado. Sé que nunca me dejas solo y que estás orgulloso de mí, te agradezco día a día por, por ser mi padre y por enseñarme todo lo que sabes.

 

 

Sigo vivo y respirando, a pesar de que te fuiste demasiado pronto, espero que en el cielo estés bien y feliz. A veces me pregunto si estarás viendo todo lo que estoy haciendo, seguro que estarás orgulloso de mí, aunque a veces me equivoco y no sé por qué.

Me acuerdo cuando me decías que el cielo era como un gran parque, y que nosotros éramos como las estrellas. Hace mucho tiempo que estás en el cielo, pero todavía te echo de menos, sé que estás bien y que me cuidas desde allí arriba.

 

 

El día que te fuiste fue como si el mundo se detuviera, todo el dolor, la tristeza y la angustia que sentí durante todos esos meses se apoderaron de mí de golpe. Soñé que estabas sentado a mi lado, sonriendo y viendo televisión junto a mí, fue el sueño más feliz que había tenido en mucho tiempo y me di cuenta de que, aunque ya no estás físicamente conmigo, sigues estando en mi corazón.

Creo que ya hemos superado el duelo y ahora nos dedicamos a vivir nuestras vidas, aunque a veces me cuesta, pienso que estarás orgulloso de mí. A veces te echo de menos, sobre todo en momentos como estos en los que extraño tu compañía y tus consejos.

 

 

No puedo creer que no estés conmigo en este momento, sé que estarás en el cielo, y aunque extraño no tenerte aquí conmigo en la Tierra, sé que estarás protegiéndome y cuidándome.

Siempre me has enseñado a ser fuerte y a no rendirme, y aunque a veces lo he necesitado, nunca me has fallado. Sé que sigues estando conmigo, en especial cuando más lo necesito, y eso me da fuerzas para seguir adelante.