Han pasado varios años desde que te fuiste, y aún pienso en ti todos los días, sé que estás en un mejor lugar y que estás viendo todo lo que nos sucede desde allí arriba. Aunque te echo de menos terriblemente, sé que estás en mi corazón para siempre, siempre estaré agradecido por todo lo que hiciste por mí durante mi vida.

Te echo mucho de menos, cada día, cada momento, aún no puedo creer que estés muerta, aún no me lo quiero creer. Es como una pesadilla de la que no puedo despertar, sé que estás en un mejor lugar, que estás libre de todo sufrimiento, pero yo sigo aquí, en este mundo, sufriendo tu ausencia.

 

 

Cada día lloro tu muerte, cada noche me pregunto por qué sucedió. Tengo tantas preguntas sin respuesta, me imagino que en el cielo estarás junto a mi padre y que os cuidáis el uno del otro.

Hoy, cumple un año más sin ti, sé que estarás en un mejor lugar, pero aun así extraño tu presencia. Eres y serás la mejor madre que he tenido, siempre me cuidaste, me enseñaste valores y me ayudaste a ser la persona que soy hoy.

Carta para recordar a mi madre fallecida.

Hace tiempo que te fuiste, y aunque nunca te olvidaré, me gustaría poder decirte unas cuantas palabras. Has sido y sigues siendo el centro de mi vida, siempre has estado ahí para mí, en las buenas y en las malas.

Me apoyaste cuando lo necesité, y me disté ánimos en los momentos en que nadie más me quería. Tu ausencia me duele mucho, pero sé que estás en un mejor lugar, en el cielo, junto a Dios.

 

 

Aunque nunca más volveremos a vernos cara a cara, sé que estarás siempre en mi corazón, te echo de menos cada día, pero sé que estás en un mejor lugar y que nos volveremos a ver en el futuro. Aunque ya no estás físicamente con nosotros, sé que sigues en nuestro corazón, cuando era niño, eras mi fuerza y mi apoyo, y ahora que soy adulto, aun te necesito.

Te echo mucho de menos y me gustaría poder hablarte, tocarte o abrazarte una vez más, pero sé que estás en un mejor lugar y que ahora estás libre de dolores y sufrimientos. Gracias por todo lo que has hecho por mí, por enseñarme el amor y la bondad, espero poder seguir tu ejemplo y hacerte feliz desde el cielo.

 

 

Te escribo estas líneas para que sepas que nunca te olvidaré, a pesar de que ya no estás físicamente conmigo, emocionalmente siempre estarás a mi lado. Tus enseñanzas y tu ejemplo siguen formando parte de mi vida, y gracias a ti sé lo que significa ser valiente, amar incondicionalmente y ser fuerte en momentos difíciles.

Han pasado varios años desde que te fuiste, siempre eras un gran apoyo para mí, tanto en los momentos buenos como en los malos, me sentía muy segura a tu lado. Recuerdo cuando era niña y me caía o tenía miedo, siempre estabas ahí para consolarme y animarme a seguir adelante.

 

 

Eres la mejor madre que un hijo podría desear, siempre me has apoyado en todo lo que he querido hacer y me has enseñado lo importante que es ser una persona honesta y responsable. También eres una persona muy divertida y me encanta estar a tu lado, sé que estarás en el cielo cuidándome y protegiéndome, y eso me da mucha tranquilidad.

Sé que estás en un mejor lugar, pero, aun así, me cuesta mucho aceptar tu partida, espero que estés bien y que sigas cuidándonos desde el cielo. Sé que eres la persona que más me quiere en el mundo y por eso, te escribo esta carta para decirte todo lo que nunca pude decirte cuando estabas con nosotros. Siempre te querré y te llevaré en mi corazón, espero volver a verte en algún momento, aunque sea sólo una vez.