Un niño con síndrome de Down es un ser único que merece ser admirado por su belleza y la nobleza de su corazón y no merece ser juzgado por su condición. Debes aprender a aceptarlos y amarlos, porque son Ángeles que se han escapado del cielo.

Cuando quieres conocer lo que es verdaderamente el amor, solo tienes que hablar con un niño con Síndrome de Down y sentir la pureza que alberga su corazón. Ellos son puros sin un átomo de maldad y ven al mundo desde una perspectiva de amor y bondad.

Un niño con síndrome de Down no es un niño diferente a otro niño y deben ser tratados como iguales y respetados. Ellos son una bendición y solo quieren darte su amor, sin importar quién seas, lo único que piden a cambio es la oportunidad de ser.

Expresiones de reflexión para niños con síndrome de Down

No por el hecho de que un niño tenga síndrome de Down debes verlo como un niño enfermo a razón de su discapacidad. Un niño con Síndrome de Down no es tampoco una carga, así que abre tu corazón y acércate a él, para que puedas descubrir lo maravilloso que pueden llegar a ser.

Un niño con síndrome de Down puede incluso ser más feliz que tú, ya que en su alma y en su consciencia no hay prejuicios como lo hay en ti. Tu eres quién lo ves con discapacidad, mientras el solo ve a alguien a quién amar.

Pareciera ser que es mejor para algunos dejar de aceptar las diferencias como si ellos mismos no fueran diferentes o como si fueran perfectos. La verdad es que un niño con síndrome de Down no es diferente a ti por su discapacidad, es diferente a ti por su gran capacidad de amar y de mirar al mundo sin maldad.

Un niño con síndrome de Down es un niño que tal vez nazca con ojos almendrados, sonrisa graciosa, pueden ser hasta algo gorditos y en cada poro de su piel siempre tendrá amor para dar. Cuando seas capaz de amar como lo hace un niño con síndrome de Down, tal vez el mundo pueda ser un mejor lugar.

Si te ríes de un niño con síndrome de Down, él se reirá contigo, ya que su inocencia supera tu olvido y hasta tu ignorancia. Los niños con síndrome de Down son a nuestras vidas para dejar impresiones en nuestras almas que nunca se borrarán y jamás podrás olvidar.

Un niño con síndrome de Down sólo quiere que lo comprendas, que aprendas amarlo como él te ama a ti. El es especial por su forma de amar y de sentir como ningún otra persona, teniendo siempre para ti una sonrisa sin importar el momento y el lugar.

El niño con síndrome de Down es como un ángel que camina sobre la tierra, buscando cambiar espinas por rosas y tristezas por alegrías. Tu lo juzgas por ser diferente, el te ama por lo que eres, sin importar si eres bueno o malo y siempre para ti tendrá una sonrisa,

El amor hacia un niño con síndrome de Down tiene un solo lenguaje y es el lenguaje del reconocimiento, de la misma manera que no significa dar a todos lo mismo, sino dar a todos lo que necesitan. De la misma manera como la vida se parece a un espejo, te va a sonreír si la ves sonreír.

Descubrir los contrastes de las diferencias es lo que nos anima a saber lo que implica el amor verdadero, por lo que un niño con síndrome de Down no tiene que seguir las suposiciones del mundo para ser grande.

Aunque el amor que mueve al mundo en torno a los niños con síndrome de Down puede a veces moverse de manera más lenta, generalmente cumple su objetivo – adquirir la totalidad de nuestro afecto y compromiso sin que apenas nos demos cuenta.

Cuando quieras ser amigo de un niño con síndrome de Down no cuentes los cromosomas ni busques las diferencias, ya que la diferencia es que fuimos bendecidos con un cromosoma más. Este cromosoma nos hace tener almas más amorosas y nos acerca más a Dios.