Las cosas que damos por sentadas son las que más merecen nuestra dignidad.

Tener dignidad es ser consciente de lo que somos, de lo que valemos y de lo que podemos llegar a ser.

Todos tenemos derecho a la dignidad inherente a nuestra condición humana.

Un acto de dignidad es defender nuestros principios a pesar de los obstáculos.

Tener dignidad no significa que una persona no pueda caer, sino que se levantará después de caer.

Frases con la palabra dignidad.

Defender la dignidad es defender nuestros derechos y libertades, es defender lo que nos hace humanos.

Respetar la dignidad de las personas es una obligación ética y moral.

Aprender a vivir sin dignidad es aprender a no ser persona.

La dignidad no se puede comprar, se la gana cada día.

No se trata de tener o no dignidad, sino de saberla defender.

Ninguna persona tiene derecho a humillar a otra en nombre de la dignidad.

La dignidad nos impulsa a buscar el bien común y a construir una sociedad más justa y equitativa.

Sin dignidad no hay libertad, no hay respeto a sí mismo y por ende, tampoco puede haber autorrealización.

La dignidad nos muestra que todos somos iguales ante Dios, independientemente de nuestro origen, raza o religión.

Las personas no nacen con dignidad, la adquieren a través del esfuerzo y el respeto por sí mismos y por los demás.

La dignidad no tiene precio, es invaluable, por ella muchos han sacrificado su propia vida.

No importa qué tan bajo nos hayan hecho caer, siempre podremos levantarnos por nuestra dignidad.

Nadie tiene el derecho a despreciar a otra persona porque tiene menos dignidad.

Defender la dignidad es una forma de luchar por un mundo mejor.

Ninguna circunstancia puede justificar la pérdida de la dignidad.

Una persona debe sentirse orgullosa de sí misma, respetarse a sí misma y mostrar una gran dignidad para mantenerse en pie.

La dignidad de una persona no se mide por lo que posee, sino por lo que es.

La dignidad es el mayor tesoro que una persona puede poseer, es la mejor armadura contra las ofensas.

Aquel que no tiene dignidad para pedir perdón, no tiene dignidad para recibirlo.

Someterse a las órdenes de un superior no es digno de una persona inteligente.

Ponerse al servicio de los demás es lo que da dignidad a la vida.

La dignidad es una elección, no un destino, es lo que merecemos y debemos luchar por ello.

Defender la dignidad es defender la vida alegremente.

No hay nada más digno que la búsqueda de la felicidad.

La dignidad no se pierde porque se caiga, sino porque se levanta.

No hay nada más digno que ser honrado, no hay nada más digno que seguir luchando a pesar de las dificultades.

Cuando la dignidad está a salvo, nada nos puede vencer.

Amar es una dignidad que se elige, respetar es una obligación que se concede.

No hay ninguna forma de ganar la dignidad excepto conservándola.

La dignidad es lo que nos hace ser diferentes, lo que nos eleva y nos hace ser únicos ante la vida.

La dignidad es la única riqueza que no se puede comprar ni vender, es la mejor herencia que uno puede dejar a sus hijos.

Las personas son dignas de respeto y consideración, independientemente de sus circunstancias.

Tener dignidad es ser consciente de nuestros valores y de nuestro potencial, y defenderlos frente a cualquier amenaza.

Nunca debe faltar la dignidad en una persona, es lo más importante para tener éxito en la vida.

La dignidad nos permite ser libres y responsables de nuestros actos.

Tener dignidad es saber estar por encima de las cosas, es mantenerse firme en situaciones difíciles.