Número uno: el sesgo personal

¿Tomas todo personalmente? Este mal hábito causa todo tipo de problemas. Crea ira e inseguridad, y te convence de que el mundo es tu enemigo. Pero esta es la verdad: la mayoría de las cosas no tienen nada que ver contigo. Si un insulto vuela hacia ti, si alguien interrumpe el tráfico, si un extraño te cierra la puerta en la cara, oye, no se trata de ti, se trata de ellos. Estamos tan absortos en nuestros propios pensamientos, que nos tomamos todo personalmente. Si pasa algo, asumimos que somos la causa principal, pero la mayoría de las personas están igualmente preocupadas por sus propias vidas, tienen sus propios pensamientos y problemas, y con toda posibilidad, eres lo último en su mente. Incluso si están pensando en ti, su pensamiento es nublado por miles otras cuestiones. Pueden criticarte porque son inseguros de sí mismos, pueden tocarte la bocina porque han tenido un mal día, no porque conduzcas demasiado lento. Solo se siente personal porque lo hiciste personal. En cierto sentido, te estás ofendiendo. ¡Deja de tomarte las cosas personalmente! Cuando pasa algo malo, recuerda que no se trata de ti.

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Número dos: el titiritero

¿Alguien ha intentado controlar tu vida? ¿Cómo te hizo sentir eso? A nadie le gusta que lo manipulen. Esperas a que otras personas se ocupen de sus propios asuntos, pero te mantienes en el mismo estándar. Este mal hábito no afecta a todos excepto a quienes lo hacen. A menudo intentas controlar a las personas que te rodean, con las que te involucras. Sus relaciones influyen en sus decisiones, utilizas la culpa y la vergüenza de impulsar su propia agenda. Puede parecer que te estás saliendo con la tuya, pero estás haciendo más daño del que crees. Para empezar, estás dañando tus relaciones, estás manipulando en secreto a las personas que te importan, y eso puede romper la confianza que tienen en ti. Estás tan concentrado en los problemas de otras personas, que empiezas a descuidar los tuyos, así que deja este mal hábito atrás. La gente puede manejar sus propias vidas, y si fallan, déjalos fallar en sus propios términos. Si alguien acude a ti en busca de un buen consejo, es diferente. Está pidiendo ayuda, así que siéntete libre de expresar tu opinión, pero no seas un titiritero. Deja que la gente tome sus propias decisiones mientras te concentras en lo tuyo.

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Número tres: explosiones emocionales

¿Pierdes el control cuando estás enojado? Mucha gente hace que su ira nuble sus juicios, y sus emociones explotan hacia afuera. Gritan, se vuelven violentos. Pero cuando el polvo finalmente se asienta, miran hacia atrás con pesar, frustración y decepción. No dejes que tu ira se apodere de ti la próxima vez que algo te haga enojar. Mantén la boca cerrada antes de que puedas decir algo. Solo sal de la habitación, respira profundamente tres veces, y piensa, piensa en lo que sientes. Piensa en lo que vale la pena pensar, en la mejor manera de manejar la situación. Solo diez breves segundos pueden evitar que cometas un terrible error, y con un poco de práctica, podrías salvarte de una vida de arrepentimiento.

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Número cuatro: comparaciones cegadoras

Ves a una persona atractiva caminando por la calle. Mientras pasa, piensas para ti mismo: “su vida debe ser mucho más fácil…” Este mal hábito puede llevarte a muchos problemas. Hay muchas razones por las que estos comentarios son destructivos, pero realmente se reducen a dos grandes problemas:

  • Estás simplificando el significado del éxito, estás asumiendo que un rasgo resolvería todos tus problemas. Como no tienes ese rasgo, te estás librando del anzuelo. No es diferente a poner una excusa a la que culpas de tus problemas, algo que no puedes controlar. Estás asumiendo que la vida es más fácil para ellos, porque tienen algo que tu no. En última instancia, estás socavando su éxito y poniendo excusas por tus fallas.
  • Cuando idealizas un solo rasgo, resaltas tus debilidades e ignoras tus fortalezas. Puedes ser inteligente, trabajador y ambicioso, puedes tener un gran sentido del humor o estilo personal que te hace único. Sí, puede que no seas tan guapo como otra persona, pero usted es una combinación de pros y contras, al igual que todos los demás, así que no pierdas el tiempo deseando algo que no puedes tener. En su lugar, apóyate en los dones que tienes, esos dones te llevaran hacia una vida feliz y satisfactoria.

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Número cinco: la vida soñada

¿Sueñas con ser productivo? Supón que tienes un gran proyecto que debe entregarse al final de la semana. Sueñas despierto con lo bueno que será el producto final, pero pasas tanto tiempo soñando con eso, que en realidad no logras nada. Mucha gente comente este error. Sus vidas tienen grandes sueños, fantasean con su éxito, pero nunca dan un paso hacia sus ambiciones en la vida real. Se siente demasiado desafiante, demasiado intimidante, o demasiado confuso. Dicen ni siquiera saber por dónde empezar, para nunca hacerlo. Todos los sueños requieren mucho trabajo duro, si no tienes la pasión para seguir hasta entonces, sueña con algo más, algo que quieres lograr, y luego hacer de ese sueño una realidad.

Número seis: modelos destructivos

¿Qué son tus modelos a seguir? ¿Por qué los admiras? Mucha gente elige modelos a seguir por razones equivocadas. Admiran a las personas por su poder, riqueza o belleza. Envidian la vida que lleva su modelo a seguir, pero no prestan atención a su propia vida. Aquellos que trabajan su pasión y sus sacrificios, no eligen un modelo a seguir por celos. No elijas a alguien cuya vida quieres vivir. Un modelo a seguir debe inspirarte y motivarte. Debes seguir sus pasos porque su trabajo enciende un fuego dentro de ti. Así que piensa cuidadosamente en tus modelos, y reflexiona sobre por qué esas personas te inspiran. Así como los modelos adecuados pueden encaminarte hacia el éxito, los incorrectos pueden dejarte en el mismo lugar.

Número siete: romper la alcancía

¿Con qué frecuencia compras algo nuevo? Comprar es uno de los malos hábitos más comunes. Casi todo el mundo disfruta comprando productos nuevos. Hay tantos productos interesantes en el mundo de hoy, cosas para hacer nuestras vidas más fáciles, cosas para mostrar quienes somos, cosas que hacen la vida más divertida, etc. Pero el mal hábito crea un anhelo destructivo, un anhelo por la mejor alternativa. Piensa sobre la última vez que compraste algo nuevo. Es posible que hayas estado emocionado durante un par de días, pero luego la emoción se desvaneció, y empezaste a buscar algo más grande y mejor. Si alimentas este antojo, simplemente se vuelve más fuerte, así que cambia tu relación con las compras. No compres cosas nuevas cuando te apetezca, usa las compras como recompensa por su arduo trabajo. Está bien darte un capricho de vez en cuando, pero asegúrate de ganar esas recompensas, y no de comprar por comprar.

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Número ocho: pasar por la borda

¿Puedes trabajar demasiado? Algunos trabajos no valen horas y horas de tu tiempo. Algunos proyectos no requieren días, semanas o meses. Cuando trabajas demasiado, o demasiado duro, estás haciéndote más daño del que te das cuenta. Hay una gran diferencia entre “compromiso” y “compromiso excesivo”. Digamos que estás creando un programa: una persona comprometida que verifica su trabajo consiguió todo, y luego pasan a una persona comprometida que vuelve a comprobar, y una y otra vez están tan preocupados que nunca consiguen hacer nada. Así que trabaja duro, dalo todo, y luego déjalo. Porque cuanto más se prolongue un proyecto, más probabilidades tendrás de pensarlo demás,  dedicarás demasiado tiempo a adivinar tus decisiones y desentrañarás todo el progreso que hiciste. Por ejemplo, debes dejar de fumar, entonces establece límites para mantenerte en línea, fija un límite de tiempo o crea una fecha límite artificial, y de esa manera puedes esforzarte al máximo sin pasar por la borda.

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 Número nueve: patrones tóxicos

¿Cómo manejas tus pensamientos ansiosos? ¿Dejas que se arremolinen dentro de tu cabeza? Los pensamientos negativos pueden quedarse horas al día, o incluso más. Puedes rellenarlos, con la esperanza de que desaparezcan por sí mismos, pero no lo harán. En cambio, tu cerebro seguirá funcionando en círculos, y esos patrones tóxicos arruinarán tu vida. Puedes permanecer despierto durante horas por la noche con tu teléfono, porque tienes dificultades al manejar estos pensamientos. La adicción al teléfono nocturno puede ser un patrón tóxico que desperdicia horas de cada día, todo para que puedas distraerte de ciertos patrones de pensamiento. Afortunadamente, hay una mejor manera de controlar los nervios. No dejes que esos pensamientos tomen control de tu cerebro, no intentes reprimirlos: derrámalos, saca esos pensamientos negativos de tu cabeza. Puedes escribirlos en un diario, con el que te puedes desahogar como con un amigo. Incluso puedes hablar contigo mismo en el espejo, lo que sea que te ayude a eliminar la negatividad de tu cerebro. Tan pronto como estén fuera de tu cabeza, te darás cuenta de que esos miedos, dudas y preocupaciones no son tan malos, te darás cuenta de lo ridículos que suenan, y comenzarás a avanzar.

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Número diez: felicidad material

Lo que le da sentido a tu vida no es el coche que conduces, no es el tamaño de tu casa: es la gente que te quiere, te apoya y te anima. Son las experiencias que te moldean y las pasiones las que te inspiran, así que no pienses en tu vida en términos de lo que tienes. No pongas un signo de dólar en tu autoestima. Has un esfuerzo por descubrir el significado en otra parte, forma nuevas relaciones, amplía tus horizontes, profundiza en tus intereses. El dinero puede comprarte muchas cosas, pero la felicidad no es una de ellas.

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Categorías: Psicología

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